Seguro que Graham Bell jamás imaginó que su invento serviría para que empresas sin escrúpulos molestaran y llegaran prácticamente a acosar a los ciudadanos en sus propias casas. ¿Quién no ha recibido una llamada de un servicio comercial a la hora de la siesta o de la cena? ¿Cuántas veces hemos cogido el teléfono al ver que era un número oculto no fuera a tratrarse de algo importante? El Ministerio de Sanidad y Consumo, conjuntamente con los de Justicia, Economía e Industria, trabaja desde hace unos meses en un anteproyecto de ley que llene el vacío legal que existe ante estas prácticas abusivas, vacío que actualmente hace que sea difícil castigar a los que se aprovechan de ellas. Se espera que esté listo antes de final de año, y a buen seguro que será recibido con gran satisfacción por todos los ciudadanos... o por casi todos, pues ya hay quien ve peligrar su negocio con esta ley.
Mientras tanto, si alguien no puede esperar a que se apruebe la ley o, como yo, es algo escéptico con la efectividad de la misma (por ejemplo, ¿cómo se atacará a los call centers situados en países iberoamericanos que utilizan telefonía IP para poder llamar barato a España?) existe un dispositivo diseñado por dos ex-profesionales del telemarketing que permite filtrar las llamadas entrantes, y de esa forma quitarnos de encima las molestas llamadas "spam". Tiene buena pinta, aunque parece que de momento no se comercializa en España.